Aida Baladi: testimonio de una vicenciana siria durante la audiencia con el Santo Padre

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;
4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
Hechos 9:3

La voz del Señor se escuchó en Damasco; la luz del cielo resplandeció en Damasco.

Mi nombre es Aida Baladi y soy responsable de Juventud Mariana Vicenciana en Siria.

Desde el día en que se me pidió escribir un testimonio sobre Juventud Mariana Vicenciana en Siria hasta este momento, he sentido una gran responsabilidad sobre mis hombros pues se me pidió hablar sobre las dos cosas más importantes de mi vida; Juventud Mariana Vicenciana y mi querida Siria.

Por tanto, hare lo mejor para utilizar estos minutos para mostrar al mundo a través de este Simposio de la Familia Vicenciana mi testimonio como Joven Mariana Vicenciana y ciudadana Siria.

Para hacer más simple mi objetivo de hablar con vosotros, recurrí a la ayuda del mejor grupo que he conocido en mi vida: Juventud Mariana Vicenciana.

La pregunta que les hice a cada uno fue muy simple; -“Tú como miembro y líder de Juventud Mariana Vicenciana que ha estado atravesando por circunstancias difíciles, si alguien te preguntase sobre este grupo en Siria, ¿Qué responderías?”

Las respuestas fueron puras, directas, llenas de amor, ambición, determinación, fe y esperanza; por tanto simplemente voy a compartir con vosotros algunas frases que escuché:

Primera respuesta;

  • “Hemos pasado por una guerra desastrosa que nos forzó a pausar nuestro esquema de actividades. Ahora y gracias a Dios, estamos afrontando la situación y hemos sobrevivido. Si algo hemos aprendido de esta guerra es apreciar todas las cosas que tenemos y a recomenzar desde cero. Somos una familia, nos ayudamos los unos a los otros y hacemos insistencia en un mensaje para todo el mundo y este mensaje es que nada impedirá que continuemos, pues somos jóvenes vicencianos, una asociación solicitada por la misma Virgen María y nosotros vamos a permanecer siempre bajo su bendición.”.

Otra de las respuestas que obtuve fue;

  • “Si Dios está con nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?” Romanos 8:31. Perseveraremos con nuestro lema “Vivir”, “Contemplar” y “Servir” a través de Juventud Mariana Vicenciana con la ayuda de unos a otros.

Ahora, como líder catequista responsable haré todo lo posible por entregar a las nuevas generaciones de Juventud Mariana Vicenciana los pensamientos de “Vivir”, “Contemplar” y “Servir”.

También alguien me respondió:

  • “En este preciso momento no podemos dejar a un lado a Juventud Mariana Vicenciana Siria, ha sido parte de nuestra infancia, de nuestra personalidad. Juventud Mariana Vicenciana es un estilo de vida, entonces ¿Dejaríamos a un lado nuestra vida?”.

Y la última respuesta que obtuve;

  • “El mensaje más importante que debemos dar al mundo como miembros de Juventud Mariana Vicenciana es “Amor” y lo único que el “amor” pide es “Coraje”. Porque la persona que ama no deja que el miedo le domine. Nuestro país vive una situación infortunada que nos debilitó mucho al principio, pero no permitimos que esa situación nos detuviera en la entrega de nuestro mensaje de “Amor” y Servicio. Una vez este mensaje está en nuestros corazones ninguna crisis hará que nos desesperemos. Nosotros hemos mostrado y seguiremos mostrando al mundo que hay luz en las tinieblas”.

Juventud Mariana Vicenciana en Siria está dividida en cuatro grupos y cada uno tiene su responsable. El número de miembros decreció drásticamente en los últimos años debido a la crisis en Siria, fue desde 40 personas por grupo anteriormente, hasta ahora solo 15-20 especialmente en el grupo de los jóvenes.

Desde el principio, hemos tratado de vivir nuestro slogan: “Vivir, Contemplar y Servir” con éste hemos logrado muchas de nuestras metas, viviendo nuestra fe Cristiana como María como pidió a Santa Catarina Labouré. EL servicio ha sido el centro de nuestra existencia.

Hubo un periodo de crecimiento y prosperidad para Juventud Marian Vicenciana en Siria, tiempo en el que nuestra organización fue la organización de jóvenes cristianos más importante de nuestra ciudad, Damasco. Éramos conocidos por nuestras obras de caridad, voluntariado, diferentes actividades de recaudación de fondos, campamentos de veranos y grupos de oración.

Cuando la crisis en inició en Siria el pasado 2011, las dificultades para hacer nuestras actividades también iniciaron, eso nos afectó negativamente. Nuestras reuniones semanales, campamentos y otros eventos en su mayoría eran en la Casa de las Hijas de la Caridad, el lugar que llamamos casa, pero está ubicada en un área peligrosa, lo que dio como resultado la cancelación de nuestras actividades y reuniones.

Debido a esta situación, tuvimos unos grandes escases de personas, especialmente de aquellos que considerábamos la columna vertebral de nuestra organización. Los miembros que se encontraban en sus veinte años se convirtieron en el soporte principal las actividades, los demás miembros tuvieron que viajar fuera del país debido a la lamentable situación. Fue por ello que las actividades, especialmente aquellas que requerían la realización de algún tipo de servicio, decrecieron en los últimos siete años.

Pero hoy, ahora, nos estamos poniendo de pie nuevamente. Así como la situación en Siria está mejorando, nosotros también nos esforzamos en mejorar. Con indica nuestro lema del pasado año “El buen trabajo crece en silencio”, nosotros continuamos esforzándonos cada día.

Con las circunstancias ya mencionadas, nos encontrábamos en una situación difícil. Teníamos que tomar decisiones difíciles. ¿Debíamos detener nuestras actividades permanentemente o tomar el riesgo de continuar a pesar de las dificultades y el peligro de nuestro alrededor?, así que nosotros decidimos; decidimos vivir, y así lo hicimos porque somos Juventud Mariana Vicenciana y porque somos Sirios. Vivimos para nuestra organización y vivimos para nuestra ciudad y fue esa decisión la que nos hizo más fuertes que nunca.

Como resultado, pudimos restablecer y continuar nuestras actividades, por ejemplo, desde que la guerra inició no habíamos podido realizar nuestro campamento anual. Pero en el año 2016 valientemente tomamos la determinación de revivirlo. Este año 2017 incluso tuvimos la oportunidad de contar con la presencia de un querido amigo, el presidente Internacional de Juventud Mariana Vicenciana Yancarlos Carrasco quien nos acompañó durante todo el campamento.

Hoy en día, celebramos fiestas navideñas y participamos en los “Atelier de Noelle” que es una especie de talleres para los niños de los alrededores de Damasco, no solo para nuestros miembros, donde hacen decoraciones navideñas a mano. También realizamos algunas noches de acampada (pequeños campamentos de 2 noches) en la casa de las Hijas de la Caridad, el mismo lugar donde realizamos nuestras reuniones, llenas de oración, juegos y muchas risas.

En adición, me gustaría enfatizar la importancia de algunas de las personas quienes sin su colaboración y oración sería imposible para nosotros continuar. Las Hijas de la Caridad en la persona de Sor Monique Kharouf, nuestra asesora. También la participación continúa del padre Charbel Naim, nuestro capellán que inició su trabajo el año pasado y nos ayuda sin medida. La espiritualidad de San Vicente de Paúl no estaría presente en nosotros si no fuera por esas personas importantes en nuestro grupo.

Como miembros de la Familia Vicenciana en Damasco, nosotros estamos intentando trabajar en conjunto con las demás ramas en objetivos comunes pues somos más fuertes si estamos unidos mientras hacemos realidad el carisma vicenciano. Gracias a la situación del pasado y a la mejoría que estamos experimentando ahora unimos fuerzas en favor de nuestro objetivo de una caridad guiada por el espíritu de San Vicente de Paúl.

Las palabras más comunes y usadas para describir nuestro sentido de pertenencia son: Amor que se da sin esperar nada a cambio; familia; alegría; luz; estilo de vida; juntos somos fuertes; portadores de un mensaje; tiempos malos y buenos; fortalezas y responsabilidades.

Con la situación de nuestro país, la mejor terapia para la juventud es permanecer unidos en la oración, unidos en un lugar al que pertenecemos, y sentimiento de libertad de entregar el mensaje a través de María para Jesús, vivir la “Vida” “Contemplar” y “Servir” como nuestro lema.

Adicionalmente, todos estamos invitados a participar de nuestro lema para este año 2017, que es “Fui forastero y me recibiste” Mateo 25.

Dentro de cada uno de nosotros hay “Amor” que hace más intenso el sentido de pertenencia y que creara felicidad también.

Por último pero no menos importante, quisiera cerrar este momento diciendo que los 7 años de guerra no nos han hecho cobardes, no hemos salimos corriendo, no nos escondimos; todo lo contrario, la guerra nos ha hecho más fuertes, más unidos, con mayor sentido de pertenencia de nuestro país a través de ser parte de Juventud Mariana Vicenciana en Damasco.

Quiero agradecer de manera especial a todos aquellos que colaboran con nosotros, especialmente los que hicieron posible nuestra participación en este simposio, padre Ziad Haddad, padre Charbel Naim, Sor Monique Kharouf y otros.

Me siento muy agradecida y gracias al Papa Francisco que siempre ora por la paz en nuestra amada Siria.

Paz para nuestra Siria

Aida Baladi
Presidenta Nacional de Juventud Mariana Vicenciana Siria

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